domingo, 5 de septiembre de 2010

Sobre la interculturalidad como activo cultural estratégico

Es poco común encontrar entre las diferentes prácticas del gestor cultural la conciencia de que en ciertas acciones, tu trabajo es el de facilitador del diálogo entre gentes de diferentes orígenes culturales que consecuentemente se expresan desde la diversidad.

El trabajo que desempeñamos desde nuestro equipo surge hace años impregnado por la filosofía de dar a la cultura su papel esencial en ese diálogo ya sea en el espacio local/regional, ya en el ámbito de las relaciones internacionales: la cultura como elemento fundamental de diálogo.

Hemos podido comprobar con la organización del I Foro Internacional sobre diversidad e interculturalidad que se celebró en Córdoba en marzo del 2009 y cuyo diseño y dirección técnica tuvimos el enriquecedor honor de protagonizar, que la voluntad de que tal diálogo se produzca es sincera, pero también que esa voluntad sólo suma esfuerzos en ciertos ámbitos, ámbitos muy limitados de las relaciones personales, de los colectivos, de los países.

A mi entender, nuestra tarea como gestores culturales es en primer lugar, observar esas carencias que no son más que el reclamo de una sociedad que se mueve muy deprisa y con un lenguaje nuevo hacia una ciudadanía más compleja y diversa, para encontrar soluciones a las nuevas necesidades de la nueva sociedad resultante y, en segundo lugar, actuar como facilitadores en el diálogo allí donde nuestros niveles de competencia alcancen. La expresión cultural y artística de cada identidad diversa nos anima a entender los protocolos del otro, su semántica expresiva desde una perspectiva nunca contemplada por los interlocutores tradicionales de diálogo. Por eso es tan importante nuestro papel, porque desde la gestión cultural facilitamos el aprendizaje de las nuevas semánticas, la de la cultural y la del diálogo cultural.
La multiculturalidad, que hace tiempo es objeto de la gestión cultural, se transforma en interculturalidad (objetivo de la actual convivencia multicultural) que aún no tiene establecidos paradigmas de acción en nuestra profesión. Desde nuestra perspectiva profesional la interculturalidad es un activo cultural estratégico, pero quizás lo más significativo es que dicho activo nos puede posicionar en un papel muy destacado en las relaciones sociales diversas, y que las acciones resultantes de esta nueva toma de conciencia supondrá un gran impacto sobre la evolución de nuestra sociedad contemporánea.